La nueva elegancia del poder: así visten los que mandan ahora

Daniel Borrás / 15 · 05 · 2017

El estilo va dejando de ser un tabú para políticos y empresarios. Con una buena imagen es posible vender una idea pésima; con una mala imagen no hay idea que se venda sola. Emmanuel Macron, nuevo presidente de Francia, y Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, lideran esta nueva generación de hombres poderosos que abrazan las virtudes de la moda.

La nueva elegancia del poder: así visten los que mandan ahora
Imagen tomada de Casa del Libro Google Images

El poder tiene caras nuevas y esa nueva generación viene con su propia elegancia a cuestas. El estilo, poco a poco, va dejando de ser un tabú para políticos y empresarios, empeñados muchas veces en dejar demasiado claro que lo suyo son las ideas y no las chaquetas, que tienen que convencer pero no necesariamente gustar. Y sí, debería importarnos más el programa electoral que el tono exacto de la corbata pero ojo: con una buena imagen es posible vender una idea pésima; con una mala imagen no hay idea que se venda sola. Con los empresarios privados convertidos en superestrellas, ocurre algo parecido porque ya casi venden ellos más que su propio producto. En este nuevo contexto ¿cómo definimos la nueva elegancia?

Emmanuel Macron

Preguntamos a Patrycia Centeno, autora del libro ‘Política y moda. La imagen del poder’ (Península, 2012) y especialista en la comunicación no verbal que transmite la ropa de los poderosos. “No es lo mismo la empresa privada que la pública”, apunta. “Un político es un funcionario que además de representarse a sí mismo y a su electorado, según el cargo que ocupe, debe representar a todo un conjunto de población (lo haya votado/comprado o no). Por eso, no es lo mismo vestirse para unas elecciones municipales que para unas presidenciales, ni siquiera vestirse para unas elecciones en Andalucía u otras en Madrid”. De la última hornada de políticos que apuntan a iconos de estilo destacan dos nombres, desgraciadamente, fuera de Andalucía, Madrid y España entera: Emmanuelle Macron y Justin Trudeau.

Vamos primero con el primer ministro de Canadá. “Es un hippie con muy buena percha al que lo han vestido de clásico para convencer y hacerlo parecer más serio (clásico de señor de antaño, no clásico rancio como abunda ahora). Si uno compara las fotos de su boda con los ternos que viste en las grandes ocasiones, alucina con el cambio”, afirma Centeno. Ahí están sus trajes oscuros, nunca demasiado estrechos, con corbatas en motivos absolutamente clásicos… y por otro lado, su pelo ligeramente revuelto y un tatuaje en el brazo (un cuervo de origen tribal) que ha acaparado mucha atención.

Justin Trudeau
Fuente: Revista GQ