Huertos urbanos: la ciudad regresa a la naturaleza

Por Nacho Carretero

Sirven para descargar tensión, facilitan la relación con la familia o con los vecinos y, además, proporcionan alimentos saludables, por eso proliferan por toda España. En Madrid, por ejemplo, ya hay más de 40 huertas entre el asfalto.

Huertos urbanos: la ciudad regresa a la naturaleza
Imagen tomada de Ecologistas en Acción Google Images

Hay quien opina que surgieron a raíz de escándalos alimentarios como los de las ‘vacas locas’ o los pollos con dioxinas. Otros dicen que es un regreso a la naturaleza en una sociedad urbana cada día más estresada y veloz.

Hay quien solo lo ve como una moda. Sea cual sea la teoría correcta, la evidencia es indiscutible: los huertos urbanos están en auge. Como suele pasar, a España han llegado cuando llevaban en marcha ya varios años en el norte de Europa. Allí, en lugares como Alemania, Holanda o Dinamarca, las lechugas y los tomates crecen en decenas de rincones de la ciudad, entre parques, aparcamientos o estaciones de tren. En España, hasta hace unos años, era un concepto casi desconocido. Hoy, solo en Madrid podemos encontrar hasta 40 parcelas cultivadas, según datos de la Red de Huertos Urbanos.

José Luis Fernández, autor del libro ‘Raíces en el asfalto’ y experto en esta materia, cree que los vecinos de las ciudades están acercándose a la naturaleza a través de estas iniciativas. Ya que la mayoría de los vecinos no pueden irse a vivir al campo, tratan de acercar el campo a la ciudad. Que no todo sea asfalto , explica. Los datos sobre la metamorfosis urbanita de la sociedad son meridianos. en los años cuarenta, en España, el 70 por ciento de la población se dedicaba a la agricultura. En el año 2000, solo lo hace el siete por ciento. No es una cuestión de ecologistas, eso está superado. es un tema que cada vez implica a más gente, al margen de ideas o política , añade José Luis. Hasta el punto de que los principales ayuntamientos de España, independientemente de su color, ya incluyen los huertos en sus agendas municipales. Hasta hace poco la mayoría de ellos vivían en la alegalidad, sin una figura jurídica clara que los autorizase.

Hoy, aunque todavía perviven algunos sin permisos, casi todos están en regla y cuentan con los apoyos de las instituciones locales. Hace unos meses, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) declaró los huertos urbanos como una práctica beneficiosa. Terrazas y balconesMás allá de estos huertos de barrio, la moda ha alcanzado también a numerosas terrazas, balcones y hasta azoteas. Cualquier hueco es bueno para hacer crecer unas fresas o unas habas. Yo no tenía ni idea de plantas cuenta Ricardo, vecino de San Agustín de Guadalix, en Madrid y, ahora, me levanto cada mañana deseando contemplar cómo van los tomates y las cebollas . La mayoría admite que se trata de un hobby, una distracción que casi nunca es suficiente para autoabastecerse. Sin embargo, supone un complemento idóneo para la cesta de la compra. Te das cuenta de lo diferentes que son los productos que uno mismo cultiva de los que venden en el supermercado. El sabor no tiene nada que ver , asegura Vicent Garcia, un valenciano que desde hace medio año cultiva su pequeña parcela de treinta metros cuadrados. La llegada de la agricultura a la ciudad parece imparable. Del asfalto al huerto sin necesidad de salir del barrio. Las ciudades están más cerca que nunca de la naturaleza.

José Luis Fernández. Responsable del huerto del barrio adelfas, en Madrid. “Parte de lo que cosechamos lo donamos a comedores sociales”

Pegado a las vías de la madrileña estación de Atocha, en el distrito de Vallecas, crece el huerto del barrio de Adelfas. Es uno de los más veteranos de la ciudad y cualquier vecino que lo desee puede participar en su mantenimiento. El huerto es una parte esencial del barrio , explica José Luis, uno de sus responsables. No es para alimentar a nadie, sino que sirve de punto de encuentro para los vecinos y organizamos en él un montón de actividades, cursos y talleres.Los vecinos están encantados. Supone algo distinto en una zona de mucho asfalto, sin zonas verdes. Con lo que cosechamos montamos comidas populares o lo donamos a comedores sociales . José Luis cree que el fenómeno de los huertos urbanos irá a más. Al principio no los autorizaban. Ahora tenemos los permisos y el respaldo institucional. Creo que se han dado cuenta de que los huertos son algo bueno para la ciudad .

Ricardo Tejedor. Cultiva en su terraza, En San Agustín de Guadalix (Madrid). “No había cuidado una planta en mi vida. Incluso estropeé una de plástico”

Yo no había cuidado una planta en mi vida hasta el año pasado. Llegué a matar una planta de plástico; de tanto regarla hice que el corcho se pudriera y la estropeé . Ricardo canario afincado en Madrid cuenta con humor cómo decidió destinar su terraza a terreno de cultivo. Regresaba de vacaciones y me puse a pensar en lo ricos que estaban los tomates que comía durante el verano. Así que decidí montar mi huerto en casa . Comenzó con tomates y ajos y hoy tiene todo tipo de productos. Saqué la información de Internet. Hasta yo tengo mi propio blog, Diario de un huertico. Cultivo de todo. Incluso planté pimientos de Padrón, pero solo me salieron dos. uno picaba y el otro no, y no es broma , cuenta. Algún vecino me ha ofrecido un terrenito, pero eso son palabras mayores. De momento sigo disfrutando de lo que cosecho en mi terraza . Admite que trong>. Paso mucho rato con mis hijas trabajando en él, tiempo que antes pasaba delante de la televisión. Un huerto es un buen punto de encuentro.

Stephanie Le Fresne. Pasó del balcón a la parcela, en Valencia. “Aunque es un ‘hobby’, da mucho trabajo. Si se descuida, se pierde todo”

Hace once años abandonó su Francia natal para instalarse en Valencia. Trabaja como camarera y descansa viendo cómo sus fresas lucen rojas y sabrosas. Me gusta mucho huir de la ciudad y relajarme. Y esto es una manera perfecta de lograrlo . Stephanie comenzó con un huerto en su balcón. Pero enseguida se me quedó pequeño, quería plantar más cosas, así que decidí alquilar una parcela y ahora estoy feliz. Es importante que la gente sepa que, aunque es un hobby, da trabajo. Si se descuida, se echa todo a perder.

Adriá Esteve. Alquila parcelas de Huerta en Valencia. “Cobro 0,60 euros por metro cuadrado y tengo unas 40 parcelas alquiladas”

Lo de los huertos y Adriá valenciano de 30 años viene de niño. Su familia siempre ha trabajado en la huerta valenciana y él lleva yendo al huerto desde los 12 años. Enseguida decidió que aquello tenía que dar un giro. Vi que en Europa se hacía mucho eso de alquilar parcelas, así que me informé y decidí montar una cosa igual . Adriá alquila pequeños terrenos para que quien lo desee tenga su propio huerto. Cobro 0,60 euros por metro cuadrado y tengo unas 40 parcelas alquiladas. Así he encontrado un medio de vida . Los huertos de Adriá son ecológicos. No usamos químicos de ningún tipo. Hasta hago descuentos a quienes vengan en bici , cuenta. El perfil de la gente que alquila terrenos a Adriá son personas de la ciudad con cargas de estrés. Vienen a desconectar y a relajarse. Algunos me dicen que es como hacer yoga. Y después, cuando logran su primera cosecha, me llaman emocionados. Es una satisfacción enorme.

Javier Montalbá. Hortelano tras quedar en paro, en Sueca (Valencia). “Desde que cultivo, me fío menos de las marcas industriales”

Todo lo que sé de huertos lo aprendí en Internet , reconoce Javier sin titubeos. Para él, el huerto fue una revelación. Hace un año y medio, me quedé en paro. Tenía una empresa de instalación de tuberías y acequias, y el negocio se vino abajo. Pasé una época un poco perdido, así que mi mujer y yo decidimos convertir una parcela de terreno que tenemos en un huerto . Javier comenzó a bucear en la Red en busca de toda la información posible y hoy tiene desde melones hasta plantas medicinales. Para mí es un placer. Y me hace olvidarme de todo. Me siento aquí, mirando las plantas, y me puedo pasar horas. También me gusta porque sé lo que como. Desde que cultivo, me fío menos de las marcas industriales. Estoy más tranquilo sabiendo que no le he añadido productos de ningún tipo, explica.

Vicent García. Tiene alquilada una parcela en Valencia. “Me doy cuenta de lo rápido que vivía antes de dedicarme a mi huerto”

Vicent alquiló en septiembre del año pasado una de las parcelas de Adriá. Estaba bastante estresado. Ahora, me doy cuenta de lo rápido que vivía. Esto es una desconexión, pararme a ver cómo crecen mis tomates. Es muy relajante. Es vivir despacio, una contraposición al fast food , explica. También el huerto me hizo reflexionar sobre la calidad de los productos y sobre la cantidad de comida que se tira. El 80 por ciento de los tomates que cosecho no valdrían para el supermercado solo por estética. Y eso que son mucho mejores, mucho más sabrosos.

Las cinco claves para tu primer huerto casero

1. Información. Internet es ideal para recopilar las primeras nociones. En YouTube hay cientos de tutoriales. No se debe empezar a ciegas. un fracaso prematuro nos desanimará.

2. No plantar demasiado. Es mejor seleccionar pocas hortalizas al principio. Los tomates y las habas crecen rápido.

3. Paciencia. Es muy importante. Un huerto es lento.

4. Evita el uso de químicos. Es mejor utilizar productos naturales para obtener frutos saludables.

5. Constancia. El huerto exige regularidad y atención. Si no vamos a poder atenderlo bien, es mejor no comenzar.

Fuente: XLSemanal