«El fracaso de la Contraarmada en 1589 es similar al provocado por Blas de Lezo en Cartagena de Indias»

César Cervera - C_Cervera_M 29/05/2017

En «La guerra anglo-española (1585-1604)» (Almena) se analizan los principales episodios del conflicto entre la Inglaterra de Isabel I y la España de Felipe II

«El fracaso de la Contraarmada en 1589 es similar al provocado por Blas de Lezo en Cartagena de Indias»

Solo un año después de que la llamada Armada Invencible de Felipe II se estrellara en las costas británicas tuvo lugar un contraataque inglés, la Contraarmada, con una cifra de bajas y barcos movilizados similar al caso español. ¿Por qué casi nadie conoce este fracaso inglés y si la Gran Armada española? ¿Y por qué el tratado que puso fin a la guerra fue favorable a España si lo único que trascendió al paso de los siglos fueron los éxitos ingleses? En el libro «La guerra anglo-española (1585-1604)» (Almena), Rubén Sáez Abad responde a muchas de estas preguntas y analiza los principales episodios de este conflicto tan recurrente en el imaginario popular. Este autor especializado en historia militar y en asedios firma un nuevo monográfico de la espectacular serie de Guerreros y batallas con la que esta pequeña editorial trata de recuperar episodios olvidados de nuestro pasado.

¿Cuáles son las razones que llevaron a Inglaterra y al Imperio español a iniciar una guerra abierta?

La guerra se había hecho inevitable desde hace mucho tiempo. Eran muchos y variados los motivos del enfrentamiento, desde económicos a religiosos…. La lucha entre el catolicismo y el protestantismo tuvo a ambos países de protagonistas y rivales desde que la muerte de la segunda esposa de Felipe II, María Tudor, devolvió el protestantismo a las Islas británicas con el ascenso al poder de su hermanastra Isabel. Además, la guerra de corso en el Caribe español llevaba activa desde hace décadas con graves consecuencias para España.

 

Al fin y al cabo Inglaterra estaba desafiando a la potencia hegemónica, ¿fue un error de Isabel I de Inglaterra el estirar hasta tal punto la hostilidad entre ambos países?

No hay que considerarlo un error. Inglaterra apoyaba a los enemigos de España, con tropas y dinero desde hace décadas, y anhelaba las riquezas de América. Ellos trataron de aprovechar con sus maniobras la coyuntura del momento, donde la guerra de Flandes entre España y las provincias rebeldes estaba completamente estancada. No es que desafiaran a la potencia hegemónica; es que se aprovecharon de sus debilidades para sacar tajada.

La guerra duró casi veinte años pero hoy en día solo es recordada por el episodio de la Armada Invencible, esto es, la flota que Felipe II envió para trasladar al Ejército de Flandes a Inglaterra y tratar de derrocar a Isabel.

Es el episodio más conocido porque no hemos sabido vender nuestras victorias y la propaganda inglesa ha ocupado este vacío. La mal llamada Armada Invencible es el episodio principal en cuanto a España, pero al año siguiente de este fracaso Inglaterra envió a la península también una armada con consecuencias nefastas, la Contraarmada. Lo que pasa es que ese episodio se trató de ocultar durante siglos. Las consecuencias de este fracaso y de otros posteriores se dejaron ver en la paz que puso final al conflicto, el Tratado de Londres. La guerra no la debió perder España si luego el tratado le favorecía…

En cualquier caso, ¿cuáles fueron las causas de que esta llamada Armada Invencible fracasara en sus objetivos?

Lo primero que hay que saber es que fueron muy pocos los barcos hundidos en los combates. Las causas del fracaso son múltiples, si bien la principal es que era una flota muy heterogénea, con barcos de distinto tonelaje y prestaciones. Por un lado estaban los galeones portugueses de la carrera de Indias, que eran muy poderosos pero lentos; luego había galeras y galeazas muy valiosas en el Mediterráneo pero inadecuadas para estas otras aguas. A nivel táctico el error es que España planteó una guerra de abordaje y por eso embarcó a un número tan alto de arcabuceros en la expedición; no obstante, luego tenían poca capacidad de luchar a larga distancia.

Por último, el elemento que más condicionó la empresa es que combatían muy lejos de las bases logísticas españolas, mientras que los ingleses podían disparar toda su pólvora y recargar luego en la costa.

¿El plan español era factible en alguno de los escenarios planteados?

La cuestión nunca resuelta es cómo se iba a producir el enlace entre las tropas terrestres del Ejército de Flandes y la armada procedente de España a cargo de Medina-Sidonia. El Imperio español no contaba con ningún puerto en ese momento en los Países Bajos tan grande cómo para albergar una flota así y eso obligaba a que las tropas terrestres tuvieran que embarcar en barcazas casi en mar adentro. Para que tuviera éxito la empresa de Felipe II lo primero hubiera sido que las tropas españolas en Flandes hubieran conquistado un puerto y desde allí embarcado en la escuadra. En este sentido, la línea de comunicación resultó un obstáculo. La flota no sabía en qué situación se encontraban las tropas de Alejandro Farnesio, mientras que él tampoco conocía de la posición de la Armada. Así era imposible coordinarse.

Recuerda usted en el libro que los ingleses mantuvieron pocos combates realmente con los españoles en este intento de desembarco de 1588, ¿plantearon una buena defensa los hombres de Isabel I?

Se ha tendido a minimizar la potencia naval inglesa para dar más dimensión al fracaso español. Los ingleses alinearon en la defensa de las islas 197 embarcaciones frente a las 130 españolas. No había una superioridad numérica española, pero sí tal vez una mayor potencia de fuego español. Ellos han vendido que con unas pocas embarcaciones y mucho ingenio lograron detener a la gran flota enviada por Felipe II. Evidentemente eso es falso.

Si hubiera fallado la defensa naval inglesa y los españoles hubieran desembarcado, ¿cómo hubiera sido un enfrentamiento terrestre entre ingleses y españoles?

Hay que tener en cuenta que el Ejército de Flandes era en ese momento el mejor del mundo y, de hecho, los holandeses se atrincheraban detrás de las fortalezas porque eran incapaces de plantarles cara en campo abierto. Nadie en el mundo se atrevía a combatir a esta maquinaria bélica, mientras que Inglaterra era bastante débil en el campo terrestre. No sabemos lo que hubiera ocurrido.

Rubén Sáez Abad posa junto al escorpión romano de su colección, en Albarracín (Teruel) -

Rubén Sáez Abad posa junto al escorpión romano de su colección, en Albarracín (Teruel) –

En el libro recuerda usted que el ganador de la guerra fue España, ¿qué decía el Tratado de londres tan beneficioso para la Monarquía hispánica?

El tratado supuso que Inglaterra dejara de prestar ayuda a las Provincias Unidas y a los rebeldes de Flandes a cambio de que España renunciara a nombrar un monarca católico para Inglaterra y facilitara el comercio inglés en las Indias. Asimismo, el canal de la Mancha quedaba abierto para los barcos españoles a cambio de que Inglaterra suspendiera toda ayuda a los piratas en el Atlántico. Como vemos, las concesiones españolas son menores que los beneficios obtenidos.

¿El fracaso de la Contraarmada es comparable al de la Armada Invencible?

La Contraarmada estaba compuesta por entre 170 y 200 embarcaciones, entre ellas 6 galeones reales, 70 buques mercantes armados y 70 urcas holandesas. Llevaban a bordo a 4.000 marineros, 1.500 oficiales y 20.800 soldados para el desembarco. El balance final fue que 12 navíos fueron hundidos o derrotados en combate, otra docena fue hundida por las tempestades y 13.000 soldados murieron. Hablamos de unas cifras similares no a la Armada Invencible, sino a lo que supuso la defensa de Cartagena de Indias por parte de Blas de Lezo. España sabe vender muy mal sus victorias e Inglaterra minimiza muy bien sus derrotas. Este es un buen ejemplo de ello.

Francis Drake fue uno de los oficiales más activos en las guerra, ¿qué balance haces de su trayectoria?

Francis Drake era un buen capitán de navío, pero un mal comandante de grandes escuadras porque le podía el ansia de conseguir botín. De hecho, en los combates con la Gran Armada estuvo a punto de meter a toda la flota inglesa en la media luna española por su afán de perseguir un botín. Casi causa un descalabro porque anteponía sus intereses personales a los de la escuadra.

En su juventud Drake tuvo mucho éxito en el Caribe, pero en su madurez perdió allí su vida, ¿qué hizo España diferente para defenderse de la piratería entre esos años?

El problema de la piratería es que nunca es fácil saber dónde van a atacar. El territorio español era demasiado grande cómo para poder defenderse más allá de las grandes plazas. Eso sin olvidar que no todas las fortalezas en América estaban en estado óptimo, ni abastecidas con las suficientes tropas. Las grandes plazas las evitaban los piratas, pero las pequeñas guarniciones eran más asequibles. Siempre había, además, un factor de suerte. En su juventud Drake tuvo la fortuna que no tuvo en su vejez cuando murió en uno de estos ataques. Tal vez es porque sus objetivos cada vez eran mayores y más difíciles de abordar.

Por parte española, al Duque de Medina Sidonia, comandante en jefe de la Armada Española, se le suele hacer responsable del fracaso de la Gran Armada en 1588, ¿crees que está justificado?

Medina-Sidonia fue capaz de regresar a la Península prácticamente todos los barcos de la Armada y siguió al detalle las instrucciones del Rey. Yo creo que cumplió bastante bien lo que le pidieron. En contra de lo que se piensa de toda la armada se perdieron solo 35 embarcaciones, 7 en combate y 28 por los temporales, siendo la mayoría de estos barcos de menor tamaño. Los de mayor tamaño lograron regresar a la península. No obstante, uno de los fallos que se le achacan es precisamente la falta de iniciativa, pues se limitó a cumplir con las órdenes reales, esto es: intentar contactar con el Ejército de Flandes para llevar las tropas a Inglaterra. Le faltó esa iniciativa que, por ejemplo, hubiera llevado a un marino más profesional a atacar a los ingleses en sus puertos en vez de seguir de largo.

Y tampoco pueden ser despreciadas las pérdidas inglesas en la defensa de las islas. Ellos perdieron 9.000 hombres, entre combates y enfermedades.

Cuando habla de alguien más experimentado, ¿se refiere a Don Álvaro de Bazán, que murió en los preparativos?

Bazán hubiera cambiado las cosas, no me cabe la menor duda. Medina-Sidonia era un hombre de tierra no de mar, mientras que Álvaro de Bazán era el mejor almirante que tenía España en ese momento. La diferencia es grande y es esa iniciativa de marinero experto lo que pudo cambiar las cosas.

Los barcos regresaron, pero los marinos no.

Las pérdidas humanas si fueron altas, entre 10.000 y 15.000 hombres. Algunos de los mejores marinos de España se perdieron, pero esta sola fue la primera de muchas más generaciones de grandes marinos. Siempre es más fácil recomponer los barcos que los marinos, pero también esto se logró en poco tiempo. Y tampoco pueden ser despreciadas las pérdidas inglesas en la defensa de las islas. Ellos perdieron 9.000 hombres, entre combates y enfermedades.

Inglaterra trató de dañar a España apoyando a los rebeldes en Flandes, España hizo lo mismo en Irlanda pero con peor suerte, ¿fue una idea acertada?

Intentar abrir un frente en Irlanda era un acierto, pero las tempestades volvieron a convertir la empresa en una mala idea. España mandó una expedición a apoyar a los rebeldes irlandeses a principios del siglo XVII pero la flota tuvo que regresar rápidamente y los soldados se dispersaron por un mal desembarco. No se pudo generar la masa combatiente que se necesitaba y crear una cabeza de puente que permitiera conquistar Irlanda. La idea era buena. Todo dependía de cuántos soldados se pudieran desembarcar.

 

Fuente: ABC España