Cosey Fanni Tutti: la artista radical y transgresora que enfrentó al patriarcado con porno

Por mor.bo / 26. 04. 2017

Desde performances que rompían con las reglas hasta una carrera artística que combinaba pornografía hardcore con disidencia, Cosey Fanni Tutti siempre fue un ícono radical.

Cosey Fanni Tutti: la artista radical y transgresora que enfrentó al patriarcado con porno
Fotografía: Archivo

A finales de los años 60 y principios de los 70 nació en el Reino Unido el colectivo artístico COUM, conformado por los pioneros artísticos radicales Cosey Fanni Tutti y Genesis P-Orridge, quienes en más de una oportunidad fueron llamados “destructores de la civilización” por hacer performances transgresores como el famoso Art Sex Music, que hacía que otros artistas abandonaran la sala con disgusto después de verlos llenos de orine, sangre y el vómito, exponiendo tampones usados y dildos manchados de sangre.

Cosey Fanni TuttiCosey Fanni Tutti. Fotografía: Archivo

Su propuesta tenía como objetivo hacer de la pornografía parte de su práctica artística, que se complementaba con la música de su banda Throbbing Gristle, cuyas letras hablaban sobre asesinos en serie, campos de concentración, y que con frecuencia provocaba que la audiencia estallara con rabia y horror. En 1976, causaron tal escándalo con su muestra Prostitution, que incluso fue comentado en la cámara de los Lores. En ese entonces, la intención de Cosey no era causar shock, sino reflejar su estilo de vida, que estaba enfocado en performances, el autodescubrimiento y la exploración sexual, tal como lo explica en su recién publicada autobiografía, Art Sex Music:

“Simplemente sentí que cualquier persona podía ser lo que querían, en el mundo, todo estaba abierto a ti. Suena muy benigno, pero no para una niña cuando está siendo obligada a ser ama de casa y casarse y tener niños, y ves a una mujer que le está sacando la mierda a patadas a los chicos. Ahí piensas, ¡oh sí, eso es más como yo! “

Throbbing Gristle tenían un sonido mecánico, experimental y radical que se demuestra de manera perfecta en el álbum 20 Jazz Funk Greats del año 1979, en donde Cosey, Genesis y el resto de los integrantes combinaron funk, jazz y exotismo con sonidos oscuros para convertirse en referentes de bandas industriales como Nine Inch Nails. Cosey terminó separándose de la agrupación para seguir su camino como artista en solitario.

A partir de ese momento, los performances de Cosey se combinaron directamente con la pornografía. En su libro, Cosey describe que su participación en el trabajo sexual se desarrolló de una manera igualmente orgánica e intuitiva: en un principio, usaba recortes de revistas sus collages, pero eventualmente, se dijo que sería mejor crear imágenes de sí misma. Hizo sesiones de fotos en donde se quitaba la ropa, y siguió con una progresión natural en donde terminó haciendo películas hardcore.

“No creo que mucha gente se dé cuenta de esto hoy, pero en los años 70, muchos estudiantes de arte intelectuales hicieron trabajos para revistas sexuales de sexo. No sé de dónde me salió la vena no conformista. Creo que se lo debo a mi padre castrador, gracias a quien salí de mi casa a conocer el mundo”.

Cosey tiene claro que en ese entonces nunca se identificó como feminista, pero escribe que el movimiento artístico simplemente ofreció un nuevo conjunto de reglas para las mujeres, que ahora sin duda alguna tiene rasgos de feminismo, pues actuaba fuera de la norma sin que le importara el costo personal. Su madre, por ejemplo, dejó de hablarle luego de que comenzó a involucrarse con pornografía, pero al pasar de los años, dice que todo valió la pena, pues ya a mediados de los 90, el trabajo que era considerado asqueroso en los 70 era reverenciado como pionero, y Throbbing Gristle eran considerados como una de las bandas más influyentes de la electrónica.

Throbbing Gristle. Throbbing Gristle. Fotografía: Archivo

45 años después, la rebelión de COUM forma parte de lado más radical del mainstream artístico, y aunque para muchos los performances del colectivo ahora son aceptados, para Fanni Tutti siempre van a tener un sabor no conformista. Ahora el colectivo es invitado a exposiciones restrospectivas, las mismas que ofendían al parlamento. Para la artista se siente extraño ser aceptada de cualquier manera, pues siente que algo hizo mal.

“Entiendo por qué ciertas cosas encuentran su lugar en la historia, pero no lo veo como una aceptación de lo que hacía en ese entonces, porque no lo es. Me gusta pensar que aún le revuelve el estómago a alguien, y de eso se trata.”

Ahora, con 65 años de edad y una autobiografía a cuestas, podemos decir que la vida de Cosey Fanni Tutti ha sido una bastante plena de experiencias, en especial después de medio siglo de haber vivido con el mantra “mi vida es mi arte, mi arte es mi vida”, que la han convertido en un ícono radical cuyas llamas siguen ardiendo en cada corazón rebelde.

Fuente: mor.bo